El suelo en el viñedo

0278 VINEDOS FREIXENET DE MEXICO JUNIO 16 2022 3

Todos conocemos el suelo, esa tierra que se pega en nuestras manos y podemos encontrar en nuestro patio, pero comprender qué es un buen suelo para los cultivos es un tema un poco más complejo.

Podría decirse que el vino es uno de los productos más valiosos que dependen de su identidad regional. Sin duda, su origen geográfico y geológico marca la diferencia y el suelo en el viñedo, en el que crece la vid es una parte clave de ello.

El aroma y el sabor del vino son el resultado de una serie compleja de factores, entre los cuales el suelo es de gran importancia, pero también lo son el clima, la geografía y la topografía, el material vegetal, la bioquímica, la química orgánica y, por supuesto, las prácticas culturales humanas.

Ahora al referirnos al suelo y lo que significa para la viticultura, hay tres elementos importantes que debemos tener en cuenta que son la textura, aspecto y profundidad.

La profundidad es el primer elemento determinante del potencial de desarrollo de la vid, pues dependiendo de su alcance por las raíces dependerá de la disponibilidad de agua y elementos fertilizantes que contenga el suelo. Si es un suelo profundo con una provisión adecuada de agua y elementos fertilizantes asimilables, tendremos mayor producción, mientras que los superficiales, pobres y sin reserva hídrica, no permiten gran desarrollo de las vides,  y producen cosechas escasas, aunque de mayor calidad.

La textura del suelo es la que determinará si el agua, ya sea de lluvia o riego, se drenará correctamente, pues de no ser así podrá provocar problemas por exceso de humedad en las raíces. La textura del suelo se mide por su granulometría que separa a los componentes de suelo en dos grupos; los elementos gruesos, visibles a simple vista, y los elementos finos, de tamaño inferior a 2 milímetros.

Otros aspectos importantes del suelo a considerar incluyen su estructura (el tamaño de las partículas que lo componen y la facilidad con que el agua drena y las raíces penetran); aireación (mejor para microbios y fauna como lombrices y descomposición de materia orgánica); estado de nutrientes e incluso color (por ejemplo, los suelos oscuros absorben la luz solar mejor que los pálidos y luego pueden irradiar calor a la planta por la noche).

El suelo realiza algunas funciones increíblemente útiles: primero el anclaje físico para que las plantas puedan echar raíces, pero también funciona como fuente de agua y aporta los nutrientes que una planta necesita para mantener la vida (además de la producción de glucosa y oxígeno a través de la fotosíntesis).

El suelo en el viñedo

La calidad de la uva se ve afectada por la capacidad del suelo para controlar el suministro de agua. Idealmente, el suelo de un viñedo necesita suministrar una buena cantidad de agua al inicio de la temporada para ayudar a un crecimiento fuerte de las vides. Después del envero, el suelo debe reducir el suministro de agua, induciendo un ligero estrés hídrico en las vides, lo que fomenta la maduración de las uvas. No hay un suelo ideal que cumpla con todos estos requisitos. El agua se almacena en el suelo uniéndose a las partículas de arcilla o al humus. También puede haber agua en la roca subyacente.

La fertilidad del suelo es un factor crítico y es bien sabido que los suelos muy fértiles no se consideran buenos para la elaboración de vinos de calidad. No existe un vínculo real entre los minerales reales o los compuestos de sabor del suelo (y la ‘mineralidad’ es otro tema), pero los niveles de fertilidad afectan la forma en que crece la planta y la calidad de la fruta que produce.

Entonces ¿qué suelos producen los vinos de mejor calidad? Los viñedos se plantan en suelos a base de suelos arenosos, arcillosos, pedregosos y suelos francos o una mezcla de estos.

En el Valle de Bernal, los viñedos tienen un suelo franco arcilloso por lo cual la parte arcillosa funciona como un termorregulador pues mantiene una temperatura constante en el suelo y cuando hay mucha humedad se bloquea impidiendo que haya un exceso de agua en las raíces, al referirse a franco significa que tiene buenos componentes tanto de arcilla arena y limo, lo que hace que sea un suelo ideal para variedades de vinos blancos, rosados y espumosos, y también para tintos de maduración joven que no necesiten tanta exposición a la luz solar.

Hay que tener en cuenta que independientemente que un productor esté cultivando y elaborando vino de una manera uniforme y constante, con la misma variedad de uva, produce un vino diferente al que esté separado apenas diez metros entre sí. ¿Quieres saber un poco más sobre la función del suelo en el viñedo? Visita Freixenet México y a bordo del Uva Bus conoce el ciclo vegetativo de la vid y descubre la magia detrás de la transformación de la uva en vino🍇🍷.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

For security, use of Google's reCAPTCHA service is required which is subject to the Google Privacy Policy and Terms of Use.