De la Cava a la Mesa: Guía para Almacenar Vinos (y Evitar Errores Comunes)

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Diciembre es un mes de celebraciones, reencuentros y, por supuesto, un incremento notable en nuestra colección de vinos. Compramos la botella especial para la cena de Nochebuena, el espumoso para el brindis de Año Nuevo y varios obsequios para amigos y familiares.

Pero, ¿alguna vez se ha preguntado si está almacenando correctamente esas preciadas botellas? Un vino mal conservado pierde rápidamente sus propiedades, y un pequeño error de almacenamiento puede arruinar el sabor y el aroma que el enólogo pasó años perfeccionando.

Si no cuentas con una cava profesional, no te preocupes. Con esta pequeña guía, aprenderás las mejores prácticas para guardar vino en casa y evitarás los errores más comunes que cometen incluso los amantes del vino más entusiastas.

 

La Regla de Oro: Temperatura Constante

El factor más crítico en la conservación del vino es la temperatura. El vino detesta los extremos y las oscilaciones.

La temperatura de almacenamiento óptima para la mayoría de los vinos (tanto tintos, blancos o rosados, y listos para guardar) se encuentra entre los 12°C y 16°C.

¿Por qué es vital la estabilidad? Los cambios bruscos de temperatura hacen que el vino se expanda y se contraiga. Este movimiento repetido “bombea” aire a través del corcho, provocando la oxidación prematura del vino.

El Error Común: Guardar el vino en la cocina. La cocina es el peor lugar, ya que es la zona más caliente y con mayores cambios de temperatura en el hogar debido a la cocción. Evita a toda costa guardar tus botellas cerca del horno, el refrigerador o el microondas.

Un nivel de humedad de entre el 60% y el 80% es ideal. Si el ambiente es demasiado seco, el corcho natural se reseca, se encoge y permite la entrada de oxígeno, lo que oxida el vino. Si es excesivamente húmedo, no dañará el líquido, pero puede arruinar las etiquetas y provocar moho.

 

La Posición y la Oscuridad: Aliados Innegociables

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Los siguientes dos factores se centran en proteger al vino del daño físico y químico.

  1. La Posición Horizontal (Para la Mayoría de Vinos) Si su botella tiene un corcho natural, debe almacenarla en posición horizontal (tumbada).

Razón: Al estar acostada, el líquido mantiene el corcho húmedo constantemente. Un corcho húmedo permanece elástico y sellado, cumpliendo su función de barrera contra el oxígeno.

Excepción: Los vinos espumosos (Champagne, Cava, Prosecco) y aquellos con tapón de rosca o corcho sintético pueden almacenarse en posición vertical sin problema. Para el espumoso, la presión interna de las burbujas ayuda a mantener la humedad del corcho.

  1. Oscuridad Total: La luz, especialmente la solar directa o la artificial intensa (como la fluorescente), es el enemigo invisible del vino.

El Daño: La exposición a los rayos ultravioleta (UV) descompone los compuestos del vino, acelerando su envejecimiento y produciendo el llamado “golpe de luz” o “lightstruck”, un defecto que le da un sabor desagradable y sulfuroso.

Recomendación: Guarda las botellas en un lugar oscuro como un armario interior, una despensa alejada de ventanas o una vinoteca cerrada. Recuerda que el vidrio oscuro de las botellas solo mitiga, pero no elimina, el problema.

 

3 Errores de Novato que Debes Evitar

  1. Guardar el vino en el refrigerador por días (o Semanas): Los refrigeradores domésticos son excelentes para enfriar la botella antes de servir, pero su frío excesivo (alrededor de 4°C) y su bajísima humedad resecan el corcho muy rápidamente. Úselo sólo para los días previos al consumo o para guardar vinos abiertos (en vertical) por 2 o 3 días.
  2. No Prestar Atención a las Vibraciones: Las vibraciones constantes (cerca de lavadoras, secadoras o aparatos de música) agitan el vino y alteran el proceso químico de envejecimiento. Busca un rincón tranquilo y estable.
  3. Comprar Vinos de Guarda sin un Plan: No todos los vinos mejoran con el tiempo. La gran mayoría de los vinos jóvenes (blancos frescos, rosados y tintos de consumo rápido) están diseñados para beberse en los próximos 1-3 años. No los guardes demasiado: disfruta de ellos durante la temporada festiva.

 

En diciembre, inviertes en un momento especial al comprar esa botella. Dedicar un pequeño espacio fresco, oscuro y estable para almacenar tu colección festiva es el mejor seguro para garantizar que el vino, al pasar de la cava a la mesa, esté en su punto óptimo para el gran brindis de Año Nuevo.

¡Disfruta de las fiestas!

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