Te damos 4 tips para desarrollar tu olfato al catar un vino y convertirte en un experto. Hay que entrenar nuestros sentidos pero sobre todo tener paciencia, pues estas habilidades no se adquieren de la noche a la mañana. ¿Puedes aprender a ser un mejor catador? La respuesta es sí, y aquí te decimos como:
1. No llenar la copa hasta el borde
Al catar algunos vinos, es recomendable que primero dejemos que se oxigenen para que libere sus aromas. Ahora, cuando catamos un vino tranquilo, la copa debe llenar hasta un tercio, así podemos girarla fácilmente para conseguir que los aromas se desprenden y lleguen a ser percibidos por la nariz.

Además, al agitar la copa, el vino va a abrirse y vamos a obtener otros aromas que no se percibirán tan fácilmente si no la agitamos.
2. No tengas miedo de acercar tu nariz a la copa.
Como mencionamos en el punto anterior, la copa no se llena hasta el borde y otra razón para no hacerlo es para que puedas acercar tu nariz lo más que puedas al vino y así captar fácilmente los aromas. Otro punto importante que recordar es que nuestro sentido del olfato tiende a saturarse si percibe demasiadas veces el mismo aroma, así que dale un respiro a tu olfato para poder continuar con la cata.

3. Usa tu memoria olfativa
A lo largo de nuestra vida nos hemos encontrado con diferentes aromas y a la hora de catar un vino nos cuesta recordarlos o asociarlos, lo importante es aprender a clasificar estos aromas en familias, es decir, si son florales, frutales, especias, bollería, etcétera e intentar describirlos.
Las familias aromáticas que podemos encontrar en el vino son:
- Florales: Los más frecuentes son la rosa, violeta, flores blancas, el jazmín, acacia.
- Frutales: Desde frutas de hueso como limón y naranja; bayas rojas, ciruela y fresa, hasta fruta pasificada.
- Vegetales: A hierba fresca, pimiento verde, espárrago, judías verdes…
- Especiados: Desde la canela o vainilla, hasta pimienta, regaliz, clavo o la nuez moscada.
- Balsámicos: Como el eucalipto, menta; madera como el cedro o pino, la resina…
- Tostados: A pan tostado, cacao, café
- Químicos: Como el disolvente, la laca de uñas, barniz.

3. Practica y ten paciencia
La mejor parte de practicar obviamente es el vino, pero no olvidemos que hay que tener paciencia para esto y poner especial atención en los aromas que podemos percibir, no solo se trata de oler el vino, también hay que aprender a describir. Puedes practicar oliendo otras cosas como tú perfume, las frutas, o lo que compras en la despensa. Para aprender tienes que desarrollar tus habilidades olfativas y para desarrollarlas tienes que ejercitarlas, lo que se traduce a practicar, practicar y practicar.



