Historia del Vino en México, Parte I

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Si hablamos del vino en México, debemos remontarnos a los tiempos antes de la conquista española para poder entender mejor su origen, pues en los primeros registros que se tienen, se dice que los prehispánicos comían uvas silvestres y bebían los jugos ácidos que fermentaban de ellas aunque no se tiene registro que las utilizaran para la producción de vino.

La viticultura en México, podríamos decir que comienza en los tiempos de la colonización ya que los imperialistas españoles enviaron cepas europeas por primera vez al continente americano. Fue Hernán Cortés quien llevó sarmientos a México y el 24 de marzo de 1524 encomendó que por cinco años se debían plantar 1,000 viñas al año por cada 100 naturales a su servicio, estableciendo así los primeros viñedos a mediados del siglo XVI.

En 1528, la audiencia acredita al español Fernando Damián para plantar uvas para vino en las laderas del Cerro del Chapulín, actualmente Chapultepec, estas plantaciones no tuvieron éxito, así que comenzaron a buscar en otras zonas para plantar. Tres años más tarde el Rey Carlos I ordena enviar vides y olivos en todos los navíos españoles que partían a nuevos puertos, en especial en aquellos que se dirigían al primer ayuntamiento americano en Veracruz.

Mientras la colonia española se comienza a extender por el territorio, también lo hace la siembra y cultivo de la uva, y en 1568 Fray Pedro de Espinadera y Francisco Cano se trasladan hacia la zona de patos y el Valle del Pirineo, llamado también Valle de Parras, en busca de oro en medio del desierto y aunque no lo encontraron, hallaron un oasis con manantiales de agua y una gran profusión de vides silvestres.

Para 1594, los jesuitas Jerónimo Ramírez, Francisco de Arista y Juan Agustín de Espinosa  llegan al Valle de Parras motivados por el descubrimiento de manantiales y vides silvestres, así se establece la Misión de Santa María de las Parras y, con las uvas de estas viñas nativas, produjeron el primer vino de esa región.

Hacia fines del siglo XVI, una vez establecida la cultura del vino en la Nueva España, la corona comienza a recibir presiones de comerciantes españoles que vieron mermadas su ganancias ante el auge de los vinos producidos en el territorio americano, ocasionando que el rey Felipe II prohibiera la plantación de nuevos viñedos y ordena que los ya existentes pueden continuar sólo con el fin de abastecer el vino para la eucaristía.

En siglo XVII llega uno de los personajes más importantes en la historia de la viticultura en México y Norte América, Fray Junípero Serra. En 1749 comenzó a recorrer el país a pie desde su llegada al puerto de Veracruz, después se trasladó a la Ciudad de México, y permaneció ahí 9 años. 

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