La Magia de las Barricas

La Magia de las Barricas

Un vino que tuvo paso por barrica, adquiere ciertas propiedades y características únicas que lo hacen tener un mejor prestigio entre los amantes del vino, aplicando “La Magia de las Barricas”. Es común escuchar la frase de “Un vino entre más años es mejor”, y como te mencionamos en una entrada anterior, esto es un mito pues no todos los vinos cuentan con los factores que propician su capacidad de guarda. 

 

Las barricas son contenedores que gracias al tipo de madera con el que están elaboradas, ayudan a oxigenar el vino, aportan aromas y sabores que contribuyen a transferir una mayor personalidad y carácter. En un principio se comenzaron a utilizar como un medio más fácil de transportar el vino y con el paso del tiempo descubrieron que también ayudaba al proceso de maduración y fermentación.

Las barricas se originan en la Galia (Europa occidental), conquistada por los romanos, donde la población celta dominaba la elaboración de estos recipientes. Siendo un gran aporte para la cultura occidental y adoptada por sus conquistadores. De inicio comenzaron a utilizar diferentes tipos de madera, como es el caso del castaño, cerezo, pino, acacia, fresno, abeto y el roble. 

El roble (Quercus) es una de las maderas que más abundaban en Europa, muy resistente y el aporte aromático destacaba por encima de otras maderas que podemos encontrar. Cada barrica es utilizada con la finalidad de darle un estilo y carácter único al vino. Tomando en cuenta el producto que el enólogo quiera elaborar basándose en la producción que sus viñedos le den.

No todos los vinos pueden tener capacidad de guarda al no reunir todas las características necesarias para tener una crianza adecuada, este vino se venderá como vino joven. Esas características son adoptadas desde el viñedo, pero la crianza en las barricas, no solo les darán un aporte aromático, sino también esa delicadeza de la que el vino puede llegar a carecer en su juventud. Este proceso recibe el nombre de crianza oxidativa.

La crianza oxidativa es un proceso de maduración del vino en la barrica, para darle cuerpo, aportes aromáticos y una guarda prolongada. Es por eso que las barricas son completamente diferentes por los aportes que estos tienen y el tamaño de sus poros, que es por donde respira el vino y donde reside la diferencia por el contacto que los vinos tienen con el oxígeno. 

Las barricas de roble francés (Quercus petraea), tiene un poro es pequeño, por lo tanto, la entrada de oxígeno es mucho menor y eso permite una crianza prolongada y mayor capacidad de guarda, aportándole notas aromáticas a miel, frutos secos y especias. 

En el caso de las barricas de roble americano (Quercus alba), su poro es más grande que las barricas de roble francés, eso quiere decir que la entrada de oxígeno es mayor por lo tanto la guarda será menor aportando aromas que le aporta al vino son tabaco, coco y chocolate. 

Las barricas de acacia, se utilizan principalmente para vinos blancos, destacando aromas florales y herbáceos que aportarán frescura al vino.

Respecto a la fermentación de un vino usualmente es en tanques de acero inoxidable, pero tomemos en cuenta que es posible fermentar dentro de la barrica. Esta crianza dará lugar a aromas y texturas suaves, delicadas, complejidad y persistencia aromática, pero también untuosidad en boca. Aunque puede haber riesgo de brettanomyces (es una levadura alterante durante las etapas de fermentación del vino) desarrollada por la crianza. Esta práctica la utilizan principalmente en la elaboración de blancos o espumosos con capacidad para envejecer como Chardonnay. 

La crianza en barricas nos muestra como el paso del tiempo puede crear vinos muy interesantes y complejos, denotando su estructura y elegancia. El proceso que llevan a cabo los hace más costosos por el material empleado, pero sobre todo la paciencia y espera de ver un producto de calidad terminado.

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